México: Ser Autónom@s, Estar autónom@s: Pensarnos Autónom@s.

autonomia

El siguiente es un documento presentado por algunos compañeros en el Encuentro por la defensa y la construcción de los procesos autónomos, celebrado el 18 de julio de 2014 en el Auditorio Che Guevara

 

Ser Autónom@s, Estar autónom@s: Pensarnos Autónom@s.

 

Resulta doblemente simbólico que se realice este encuentro. En primer lugar porque aquí se vivió hace cuatro meses y medio la agresión de un grupo político militar de izquierda que considera que la autonomía es un obstáculo para el “proceso revolucionario”. En segundo porque este es el primer encuentro donde se habla de autonomías y confluyen compañer@s que comparten al menos dos cosas: han sido golpeados   por el estado y/o sus grupos paramilitares, y sus luchas no son vistas como parte de la “autonomía oficial”. Es decir, no cuentan con la difusión, el respaldo nacional e internacional ni la simpatía de la sociedad civil ni de la izquierda “independiente”, no digamos ya de la izquierda partidaria (con la que ni se cuenta, ni hace falta).

 

Los compañeros zapatistas cuentan con una fuerza y prestigio tal que, apenas y son agredidos, todo mundo dice algo, todos denuncian, todos se solidarizan o hacen como que se solidarizan.

Pero las autonomías que no están en ese proceso, tienen que darse a conocer, convencer de que su lucha es verdadera, soportar los golpes del Estado, de los paramilitares y de la misma izquierda, armada o desarmada, encapuchada o de civil.

Además de ser golpeadxs tienen que demostrar que no están por “dividir” las luchas. Tienen que defenderse de la ignorancia o las calumnias provenientes de otras “luchas” y “organizaciones”.

Tienen que demostrar que sí es posible organizarse políticamente de otra manera: no corporativa, no jerárquica, no vanguardista. Que no todo es pase de lista en la manifestación, sometimiento a los dirigentes, acarreo, negociación, ni todos esos vicios que reproducen las “organizaciones sociales”, “políticas” y demás.

Las autonomías tienen la posibilidad y el reto de mostrar que es posible una organización y una lucha que partan no del compromiso con el Estado, sino de la indignación y de la Conciencia.

 

La autonomía: una lucha CONTRA EL ESTADO.

 

Desarrollar una lucha que reclame para sí la autonomía política implica enfrentar directamente al Estado: este funciona como ordenador de la vida en la sociedad. Bajo el capitalismo esto significa orientar toda la actividad humana hacia la producción mercantil, hacia el trabajo enajenado, abstracto, hacia el capital.

Todo poder que se pretenda mantener permanentemente –en este caso la dominación burguesa- requiere de un discurso legitimador. El Estado se muertra a sí mismo ante los ojos de toda la sociedad como necesario: “Si no hubiera instituciones ¿qué haríamos?”, “Si no hubiera especialistas en gobernar, ¿quién lo haría?”, “si no tuviéramos nación y héroes que nos dieron Patria, ¿qué sería de nosotrxs? ¿Andaríamos sufriendo como los pobrecitos palestinos?”.

La burguesía a través de su organización que es el Estado, trata de inventar también una Comunidad que no existe: la unidad de oprimidos y opresores, dominados y dominadores, explotados y explotadores. Ser autónomos plantea negar esa falsa necesidad, negar esa falsa comunidad. Ser autónomos es negar al Estado.

 

La autonomía es también CONTRA EL CAPITALISMO.

 

Ser autónomos implica no sólo decir NO AL ESTADO y ubicarnos al margen de éste, fuera de éste. Implica también reconocer que vivimos Dentro del Capitalismo. Y esto no se puede evadir: podemos decir Yo no me afilio a ningún partido, Yo no recibo recursos del gobierno, Yo no asisto a la Escuela oficial o a la Universidad, etc. Pero nadie puede decir “Yo, o mis cuates o mi comunidad o mi organización, vivimos fuera del capitalismo”.

 

Todo lo que se produce socialmente para vivir, se produce de modo capitalista: se compra, se vende, se vende la fuerza de trabajo, nos explotan o nos auto explotamos. Esta situación no se puede cambiar individual, ni localmente: no podemos decir “aquí la economía no es capitalista”, “aquí se produce de otra manera”, “aquí se consume de otra manera”.La producción autogestionada y las cooperativas tienen un lado que mira hacia el futuro, hacia la colectividad, pero sean como sean siguen conservando el lado que mira y funciona hacia el presente: aún en la autogestión el trabajo no deja de ser un sacrificio, estamos sometidos a un horario, se reparte a todos por igual aunque sus necesidades sean distintas, quién no trabaja no come, etc.

Hay que destruir al Estado y destruir al capitalismo. Estar autónomos significa luchar permanentemente contra el capitalismo.

 

         Nuestra única arma es la Conciencia.

 

         Pensarnos autónomos no es cuestión de “ideología”. Si no somos algo, pensar que lo somos es una ilusión. La “ideología proletaria” de la que habla un grupo político – militar en México no es sino la estupidez convertida en discurso “revolucionario” para justificar ejecuciones sumarias en nombre del Socialismo.

         No es cuestión de cómo vemos el mundo, sino de cómo nos asumimos ante ese mundo: conscientes o ideologizados.

 

         Asumirse autónomamente conscientes implica toda una travesía del pensamiento. Es una condición que sólo se puede aprehender en la práctica. La práctica no es el activismo o, el hacer por hacer: es el hacer críticamente.

 

El capitalismo no sólo busca que no seamos autónomos, busca que regresemos a cada momento al mundo del Estado: que confiemos en la Democracia, en las Instituciones, que esperemos se nos haga Justicia, que necesitemos de la Educación. Es en todos esos lugares donde el Estado tiene su existencia real.

 

El Estado procura que no salgamos nunca del mundo de la Producción: producir mercancías, reproducir ideologías, producir espectáculos e imágenes que consumir (incluso bajo la forma de supuestas luchas) producir y reproducir la cultura de la dominación y la obediencia, etc.

 

         Las luchas que se planteen la autonomía tienen la alternativa de someterse o no al Estado y al Capital.

 

         Las autonomías dispersas son escuelas de aprendizaje, pero están y estarán siempre sometidas al acoso político, ideológico y a la violencia Estatal. Para trascender esa violencia no es oponiendo violencia debilitada de nuestros recursos materiales como podemos hacerlo: la “autodefensa” es sólo un momento de las luchas cuando estas se encuentran dispersas, separadas y no encuentran un punto en común, pero no puede ser la solución.

 

Las autonomías si quieren sobrevivir y dar una lucha más allá. Tienen que reconocerse en su afinidad: pasar de la resistencia a la ofensiva.

 

Ser políticamente autónomos implica rechazar al Estado y no caer en sus trampas: el nacionalismo, el militarismo, la violencia minoritaria, la negociación, la cooptación.

 

Ser anticapitalistamente autónom@s significa construir la comunidad en movimiento de la insurrección contra el Estado –Capital- trabajo.

            Pensar un mundo contra el Estado –Capital- Trabajo, implica un acto de conciencia, de Negar-Permanente-Con–la-Acción-El-Mundo-Que-se-nos-Presenta. Ser anticapitalistamente autónom@s   es un acto de violencia: violencia contra la dominación y contra nuestras creencias mismas. El primer momento de esa violencia implica   pensar por nosotr@s mismos: el proletariado. Gracias.

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