Internacional: La burguesía palestina

burguesías

¡El muro israelí, un negocio en oro para los burgueses palestinos!

(«El programa comunista»; N° 46; Diciembre de 2005)

www.pcint.org

La muerte de Yasser Arafat ha abierto un período de incertidumbre sobre la configuración de la dirección palestinense; pero, al mismo tiempo, ella revela la crisis de confianza que sufren los dirigentes palestinos con respecto a su población. Extremadamente conscientes de su descrédito y de su impotencia en impedir que el Estado hebreo dicte su ley de hierro, no teniendo otra alternativa que la de tratar de volver a cerrar sus filas y de llamar a la unión nacional (incluyendo a los islamistas) para realizar una sucesión progresiva que obtenga el visto bueno de los patrones de la región: los Estados Unidos e Israel. Aun cuando tengan que ofender a ciertos Estados de la región, como Jordania cuyo rey, no obstante aliado indefectible de los Estados Unidos, ha criticado públicamente las capitulaciones incesantes de los dirigentes palestinos (1)! El asunto del muro que relatamos a continuación es una buena ilustración del hecho que, como todos los burgueses, los dirigentes palestinos están interesados sobre todo en la búsqueda … de beneficios.

EL MURO , INSTRUMENTO DE ANEXIÓN

Concebido oficialmente para proteger a la población israelí de los ataques suicidas, retomando una idea del Partido Laborista, este muro que comenzó a construir el gobierno de Sharon se inscribe en la continuidad colonizadora del Estado hebreo; construido en territorio ocupado, el muro arrastra de hecho una anexión de territorios, expropiando a numerosos campesinos y condenando a muerte la vida económica de numerosas aldeas palestinenses, en flagrante contradicción con las promesas israelíes de parar el proceso de colonización (anunciando el desmantelamiento de la mayor parte de las colonias de la banda de Gaza, el gobierno israelí anuncia al mismo tiempo el desarrollo de colonias en Cisjordania y Jerusalén).
La construcción del muro fue entonces denunciada por la Autoridad Nacional Palestinense y condenada por diferentes instancias internacionales (tal como la Corte Internacional de La Haya) y la mayoría de los gobiernos, a la gran excepción de Estados Unidos que, incluso, han opuesto su veto a una condenación de la ONU. Pero también vamos a ver que la posición norteamericana ha recibido una apreciable ayuda ¡de parte de los mismos dirigentes palestinos!
Llamado por evidentes razones de propaganda «barrera de seguridad» por parte de sus promotores israelíes, el muro aún compuesto de inmensas alambradas de púas, está destinado a convertirse en una construcción en cemento armado de cientos de kilómetros. Esta representa cantidades enormes de materiales de construcción, comenzando por el cemento; por tanto, un fabuloso mercado para las empresas de construcción israelíes. A tal punto que la capacidad productiva de cemento del país se ha vuelto insuficiente.
Un empresario israelí de Haifa involucrado en esta construcción, Pelsinsky, quien ha tenido la buena fortuna de tener un pasaporte alemán, fue a tocar a las puertas de las fábricas egipcias. Pero, el contrato listo para ser firmado sobre la base de 120 mil toneladas de cemento no pudo establecerse, en la primavera de 2003, cuando la prensa egipcia se enteró del asunto, escandalizándose por el hecho que Egipto participe de esta manera a la construcción del muro vergonzoso.
Sin desanimarse, Pelsinsky tuvo la idea de hacer pasar el cemento destinado al muro a través de los territorios palestinos, poniéndose en contacto con los dirigentes de la Autoridad palestinense. Es así como, en Septiembre de 2003, logra firmar un primer contrato en el Cairo por la cantidad de 20 mil toneladas de cemento con Jamal Tarifi, Ministro de Obras Públicas (y propietario de fábricas de cemento) conocido por sus relaciones con el mundo de los negocios en Israel, bajo el acuerdo escrito del Ministro de la Economía (miembro de una de las más grandes familias de comerciantes palestinenses) donde se certifica que el cemento era destinado al uso exclusivo de los palestinos.
A comienzos de noviembre de 2003, el jefe de la Oficina de Control del gobierno palestino enviaba a Arafat un informe donde se acusaba al Ministro de Comercio, quien había atribuido licencias de importación donde se revelaba que, en realidad, este cemento estaba destinado a la construcción del muro. La única reacción de Arafat fue la de pedir al Primer Ministro Korei de investigar el caso. Resultado: las importaciones continuarán sin interrupción durante 5 meses, acompañadas con otros permisos que serán concedidos sin vacilaciones por el Ministro de la Economía palestinense.
En total, serán 420 mil toneladas de cemento egipcio, la cantidad importada hacia los territorios palestinos para ser revendidas a los israelíes (excepto 33 mil toneladas utilizadas en Palestina) por las empresas Kandelle Tarifi Company for Cement (propiedad del ministro), Tarifi Company (propiedad de su hermano), una empresa de un gran burgués de Gaza y la Société Générale des Services Commerciaux Palestiniens, organismo para-estatal dirigido por Mohammed Rashid, el propio «tesorero» de Arafat en vida, el único que tenía acceso a sus cuentas por donde transita una buena parte de las finanzas palestinas. No hay que buscar muy lejos para entender la ausencia de reacción de Arafat a estas importaciones …
Como este cemento estaba destinado oficialmente a la reconstrucción de edificios destruidos por los israelíes (existiendo como prueba fehaciente el certificado firmado por el Ministro de la Economía), el mismo era vendido al precio preferencial de 22$ la tonelada. Los intermediarios palestinos se agenciaban un margen entre 12 y 15$ por tonelada revendida. Así, se estima en unos 6 millones de dólares las ganancias obtenidas por los burgueses palestinos, ¡contribuyendo a la edificación del muro israelí! Hay que agregar también que los importadores fueron dispensados de pagar los gastos de aduana a la Administración palestinense, lo que equivale a 1.7 millones de dólares.
A comienzos de este año, cuando este comercio comenzó a divulgarse, una comisión parlamentaria fue nombrada para investigarlo. Sus resultados, producto de 7 meses de investigaciones, probablemente debieron quedar en secreto. Pero, pese a las amenazas que este dice haber sufrido por parte de ciertas personas que aparecían en este informe, Hassan Kreishe, vicepresidente del parlamento palestino, hizo públicos en junio pasado varios de los resultados reportados más arriba.
« Piensen, concluye el vicepresidente, que cuando nadie movió un dedo contra los capitalistas palestinenses, nosotros arrestamos a algunos infelices que trabajaban como mano de obra en la construcción del muro. ¡Y que nosotros mismos los habíamos tratados de colaboradores! (2).
Hassan Kreishe forma parte de los políticos hostiles al clan Arafat, los cuales militan por una reforma de las instituciones: «Con una justicia eficaz, nosotros podremos desembarazarnos de la corrupción» (3). A pesar de que ciertas de las pruebas que él había transmitido al Primer Ministro Korei habían desaparecido, este lo disculpa de toda implicación en el negocio.
Ahmed Korei fue nombrado Primer Ministro palestino bajo la presión de los Estados Unidos (y es gracias a esta misma presión internacional, incluyendo a Europa, que él ha conservado su puesto luego de la crisis política que lo opuso a Arafat) para limitar el poder de Arafat y sus allegados en nombre de la «reforma» de las instituciones palestinas en el sentido de la transparencia y de la lucha contra la corrupción. Los rumores afirman que, desde hace tiempo la empresa Al-Kuds Cement Company, que pertenece al primero, trabaja para algunas colonias israelíes. En febrero, luego de un reportaje de la televisión israelí en el que se mostraban algunos camiones de cemento destinado al parecer a la construcción del muro, y que pertenecían a su empresa, Korei desmintió con indignación esta acusación.
Durante la crisis política abierta entre Arafat y Korei, tal desmentido no impidió que un diputado palestino confirmara las sospechas que se tenían sobre la empresa de este último de suministrar cemento para la construcción del muro y de diversas colonias; un grupo minoritario de al-Fatah pidió incluso su enjuiciamiento (así como a los ministros implicados en el tráfico de cemento) por el delito de alta traición.
La «transparencia» de Korei y su gobierno tiene, pues, límites muy estrechos, tal como lo testimonia el hecho de que el escándalo surgido jamás ha sido evocado en los medios palestinos (4).
Sin embargo, la censura de los medias no ha impedido que la población deseche las ilusiones con respecto a sus dirigentes; si nos basamos en un sondeo de opinión de un instituto en Ramallah: 90% de la personas encuestadas reconocen la existencia de la corrupción en el seno de la Autoridad Nacional Palestina, y 65% la estimaban «ampliamente generalizada» (5).
Mientras que bajo el efecto de las medidas coercitivas, las destrucción de todo género y las masacres causadas por el Estado israelí que en estos últimos meses ha multiplicado las incursiones militares sangrientas en la Franja de Gaza, aumentando la miseria en su población, el hecho de que altos dignatarios y burgueses palestinos se enriquezcan traficando con los responsables de esta miseria, no puede sino aumentar paralelamente el descontento hacia la Autoridad Nacional Palestina.

¿LUCHA CONTRA LOS «CORRUPTOS» O CONTRA LOS CAPITALISTAS Y EL CAPITALISMO ?

Es sobre este telón de fondo que se explica la rebelión desatada este verano por ciertas facciones de al-Fatah contra los «dirigentes corruptos» —sobre todo después del nombramiento, el 17 de Julio, de Moussa Arafat (primo-hermano de Yasser Arafat) al puesto de Ministro de Seguridad, en remplazo de Mohammed Dahlan. Es justo precisar que el Ministerio de Seguridad es un puesto particularmente remunerador ya que este comprende igualmente el control de aduana.
Varias manifestaciones de protesta, incluyendo las marchas armadas, se realizaron en esa fecha, y, Dahlan, que se había convertido en el abanderado de la lucha contra la corrupción, amenazaba con sacar a la calle a 30 mil manifestantes de la Franja de Gaza, si no se emprendían reformas reales por parte de la Autoridad Palestina. «Yasser Arafat continúa sentado sobre los cadáveres y la destrucción de Palestina en un momento en que nosotros tenemos desesperadamente necesidad de una nueva mentalidad» declaraba Dahlan a un diario de Kuwait añadiendo que «5 millardos de dólares de la ayuda exterior aportados a la Autoridad Palestina no se sabe dónde han ido a parar» señalando directamente a los «oficiales corrompidos» que rodean a Arafat (6).
Los opositores pedían directamente que Arafat otorgara más poder al Primer ministro, haciendo hincapié en la nominación a los puestos de responsabilidad, en la destitución del nuevo ministro de Seguridad y el enjuiciamiento de las personalidades involucradas en el tráfico.
A mediados de Agosto, Arafat admitía que «errores inaceptables» fueron cometidos por ciertos responsables y prometía apoyar a fondo al primer ministro, pero sin tomar medidas concretas; pues bien, ni destitución de su primo ni sanción contra los corrompidos. Con Dahlan se abrirían negociaciones en las semanas siguientes, con miras a una futura reorganización ministerial donde este obtendría su puesto.
En el pasado, Arafat fue obligado a arreglar este tipo de conflicto; por ejemplo, fue empujado a hacer demisionar al famoso Tarifi de su puesto de ministro de obras públicas que este ocupaba desde hace 8 años así como al jefe de la policía de Gaza («el hombre más odiado de los territorios» al parecer); sin embargo, a los pocos meses ambos fueron restituidos en sus puestos. En efecto, al mismo tiempo que la instauración de la Autoridad Palestina, es un clima de impunidad total el que se ha instaurado para los burgueses: ningún hombre de negocios, ni ningún político, jamás ha sido enjuiciado por los numerosos escándalos de estos últimos diez años.
En Septiembre, las «Brigadas de Mártires de al-Aqsa», un grupo armado ligado a Fatah (el principal partido nacionalista palestino, dirigido por Arafat) responsable de numerosos atentados en Israel, ocupaban la sede central de la Autoridad y algunos cuarteles para manifestar su oposición al primo de Arafat. En una entrevista reciente, un responsable de este grupo afirmaba que este tenía «un comportamiento de mafioso. Lo acusamos de encontrarse entre los responsable de asesinatos y corrupción», las Brigadas quieren apoyarse sobre «los líderes históricos de la revolución palestinense»; según estas, quien debiera ocupar el puesto del difunto Arafat es Mohammed Dahlan.
Para juzgar sobre la capacidad que tiene este Dahlan para combatir la corrupción, hay que saber que en la opinión general, antes de sonar las trompetas contra los corruptos, este había aprovechado extensamente del control que tenía sobre las aduanas para obtener suculentas comisiones (7) …
Según Markus Bouillon, experto de la economía israelo-palestina «los ‘Tunesinos’» [los jefes nacionalistas exilados en Túnez, que habían entrado como héroes a los territorios ocupados después de los acuerdos de Oslo] no constituyen sólo la élite política. De regreso a Ramalah, han fundado sus respectivas compañías, las cuales han monopolizado los intercambios con Israel, precisamente gracias a las relaciones establecidas durante el proceso de paz» (8): ¡los «líderes históricos de la revolución» burguesa se han transformado inevitablemente en hombres de negocios, más o menos turbios!
Los problemas de la población palestinense, incluyendo como se debe a la represión bestial de los israelitas, no se deben a la corrupción de algunos oficiales; un informe del Banco Mundial de 2002 indicaba además que la práctica del soborno era apenas más frecuente que en los países occidentales, mientras que otro informe del FMI de Septiembre de 2003 afirmaba que « el nivel de transparencia presupuestaria de la Autoridad palestinense se encuentra entre los más altos de la región».
Corrupción y ley de ganancias van paralelas. En la situación actual, en Palestina, la denuncia de escándalos y de la corrupción es utilizada para asegurar el relevo a cada una de las facciones burguesas en lucha. Todas prometen reformar y limpiar la Autoridad Palestina, pero todas no sueñan sino en remplazar al adversario de conservar su puesto.
Los proletarios y las masas oprimidas deben recordarse de las palabras del vicepresidente cuestionando a los capitalistas palestinos: es contra los capitalistas que hay que luchar y contra la Autoridad Nacional Palestina que es su instrumento.
Para defenderse contra los burgueses e israelíes, unidos mediante miles de hilos del comercio y el mercantilismo, los oprimidos descubrirán que la lucha proletaria es la única solución: destrozando las cadenas fatales de la unión nacional, ella es la única alternativa posible para unir en un mismo campo a los proletarios de todos los países, lucha que entonces poseerá una fuerza invencible.
Con Yasser Arafat es una parte —la que ha sido hundida para siempre— de lo que quedaba todavía de prestigio del nacionalismo (prestigio otorgado por Israel, con la actitud que este tuvo contra él), sirviendo para enmascarar que está ya metido hasta el cuello en negocios dolosos. Hoy, la Autoridad y los «jefes históricos de la revolución» no pueden más esconder su naturaleza de clase y su abandono de toda veleidad que ponga en tela de juicio el orden imperialista. Desde que Sharon anunció el retiro de Gaza, el gobierno palestino no piensa sino en negociar con los israelíes el armamento policial suplementario para «hacer respetar la ley el orden» en los territorios después que se vayan (9) …

(1) En una declaración al canal de televisión al-Arabiya, el rey Abdallah declaró este verano que, para obtener un claro apoyo de los Estados árabes, la Autoridad Palestina daba demasiadas concesiones sorpresivas a los israelíes: «Quisiéramos que la dirección palestinense precise claramente lo que desea y lo que no desea, y que no nos siga sorprendiendo con decisiones y la aceptación de aquello que rechazaba en el pasado. En un principio, las discusiones comenzaban siempre con el retorno del 98% del territorio palestino. Hoy somos menos de 50% y no sabemos dónde estaremos dentro de un año o dos. Lo mismo pasa con los refugiados, al comienzo, igual, las discusiones se daban en torno al regreso y a las indemnizaciones, ahora en las mismas no se habla sino de un pequeño número. Es lamentable que lo que antes era juzgado como una traición, hoy se vuelto para algunos una reivindicación de gran alcance. Despacho de Reuters, citado por UNISPAL (servicio de información de la ONU sobre la Palestina), septiembre 2004. Según el Ministro de Relaciones Exteriores jordano, las autoridades temen una afluencia de refugiados palestinos en su país a raíz de las acciones israelitas.
(2) Tomado del cotidiano italiano «Il Corriere de la Sera» de 29/7/2004. 
(3) C.f. «Le Monde», 18/8/2004.
(4) Otro ejemplo de «transparencia» de lo más opaca: el 20 de Julio, luego de manifestaciones provocadas por la contestada nominación de Moussa Arafat como Ministro de Seguridad, el Sindicato de Periodistas Palestinos (que mejor sería llamarlo Policía de los Periodistas) prohibía a los periodistas, so pena de sanciones, «de tratar todo tipo de tema, así como toda declaración o publicación relativas a sucesos internos, y que sean susceptibles de difamar, calumniar o atentar contra otro individuo», en particular los invitaba «a abstenerse de cubrir las marchas armadas, fotografiarlas o filmarlas» insistiendo al contrario «en la necesidad de hacer pública y cubrir toda actividad que apoye la unidad nacional y proteja el frente interno»!
(5) Según el «Jérusalem Media and Communication Center» de Ramallah, «Le Monde», 18/8/2004.
(6) C.f. «Le Monde», 11/11/2004. Finalmente nos informamos que este dinero había sido depositado en una cuenta del Banco Leumi, uno de los principales bancos israelíes: la ayuda a los palestinos alimentaba las finanzas israelitas….
(7) C.f. «Le Monde», 18/8/2004.
(8) C.f. «Il Corriere della Sera», Ibídem.
(9) «Hemos pedido a nuestros hermanos del Ministerio de Obras Públicas, del Departamento de Negociaciones y al Cuarteto de informar a los israelíes que la Autoridad ha decidido tomar las cosas en serio para restaurar la ley y el orden. Pedimos [a las fuerzas israelíes] de facilitar esta acción y de no oponerse a la policía palestinense».
En respuesta a esta declaración de Korei, «fuentes militares israelíes» han afirmado que «el procedimiento standard» del ejército israelí es que él previene antes a la policía palestinense de sus intervenciones a fin que los policías se refugien en sus cuarteles y que no haya «choques» con los soldados. Y, de hecho, jamás ha habido choques entre unos y otros. Alguien habló de complicidad? 
El Ministro de la Defensa israelí declaró ser partidario de la presencia de policías palestinos armados en las zonas donde la situación corre siempre el riesgo de degenerar y convertirse en una «incontrolable anarquía»; pero los israelíes no parecen apurados de llegar a acuerdos concretos, provocando la cólera de los burgueses palestinos: ¡son sus bienes los que están en juego! Al respecto se pueden consultar las informaciones difundidas por la UNISPAL.
Hay que señalar que los islamistas, quienes han sido los grandes ausentes de la crisis política de este verano, confirmaron, luego de la muerte de Arafat, su apoyo a la unión nacional y a la Autoridad Palestina. Después de las negociaciones bajo los auspicios de Egipto en previsión del retiro de Israel de la Franja de Gaza, estos habrían dado su acuerdo para cesar los ataques contra Israel a partir de ese territorio, luego que este retire su ejército (que es lo que siempre han afirmado en el pasado) antes que lo hicieran incluso las otras organizaciones palestinas.

(Traducido de “le prolétaire” n° 474, Diciembre de 2004)

Partido comunista internacional
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