México: Notas sobre Autonomía

Documento tomado de: http://www.antagonismo.net/index.php/textos/2802-texto-que-circulo-durane-el-encuento-por-la-defensa-y-la-constuccion-de-los-espacios-autonomos-el-pasado-18-de-julio-en-la-okupa-che

Texto de un compa que circulo durante el encuentro por la defensa y la construccion de los espacios autonomos el pasado 18 de julio en la Okupa Che.

 

Notas sobre la autonomía

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Notas sobre la Autonomía

Presentación

Las notas que se presentan a continuación expresan una síntesis del debate que se ha llevado adelante en el Taller de Reflexión Anticapitalista que desde hace aproximadamente dos meses llevamos en la Okupa Che, donde entre otros objetivos nos hemos propuesto en primer término, asediar la noción autonomía y las formas en que se asume la misma, en distintos procesos históricos, por subjetividades antagónicas a la totalidad imperante, la totalidad del capital y la lógica de reproducción social que impone la mercancía.

Estas notas se emiten a título personal y no expresan formalmente una posición homogénea como grupo de trabajo, sin embargo los aportes de los compañeros están presentes en la misma la reflexión al momento de confrontarlas con las posiciones propias, posibilitando así un una revitalización de las mismas; es en este mismo sentido que hemos llevado adelante este taller, buscando abrir otro espacio para el debate compañero, no porque asumiéramos que el mismo fuera inexistente entre nuestros compañeros, sino porque lo considerábamos necesario para nuestra propia praxis, a fin de constituirla cada vez mas desafiante, más incisiva, dentro de la guerra social y alejada de la autocomplacencia, de ahí la necesidad de continuar espacios para la reflexión común.

Se advierte también que estas son tan solo unas notas inconclusas pues el debate interno está muy lejos de haberse agotado, pero no queremos dejar pasar la oportunidad de compartir con los compañeros en este Encuentro por la defensa y la construcción de los procesos Autónomos, algunos de los avances que lleva el propio debate. Tampoco nos hemos propuesto presentar una nota que busque erigirse en verdad sagrada, es solo un asedio a la noción de autonomía, una aproximación mínima, repasando algunas lecciones históricas de subjetividades contrapuestas a la lógica de reproducción mercantil, aunque algunos preferimos hablar de lucha de clases y de proletariado, esas “categorías” chocantes que tanto molestan a los fetichistas de la novedad, de la “innovación teórica” (desde la subintelictualidad de izquierda, hasta las “individualidades” o las modernas formas que asumen las vanguardias intelectuales, armadas…) pero que no son sino materialidades actuantes reales en la arena histórica.

Les reiteramos nuestra invitación atenta al taller, asimismo, enfatizamos que no se trata de un espacio que pretende decantar en posiciones homogéneas, o la perspectiva de constituir un grupo con tesis rígidas, en las que vayamos descalificando “lo que sí es y lo que no es revolucionario”, es más bien una suerte de espacio de convivencia y de mutuo reconocimiento prescindiendo de los formalismos prevalecientes de la convivencia burguesa, en el que la comunicación y el debate compañero se sustituye por la vulgar competencia, la autoafirmación propia y el dialogo como vulgar intercambio mercantil, ante esto buscamos contrastar perspectivas y repensar en común las formas en que se desenvuelve nuestra practica antagónica, parafraseando un texto compañero asumimos que la revuelta necesita de todo, diarios y libros, armas y explosivos, reflexiones y blasfemias, venenos, puñales e incendios…

Asumimos la guerra social, la totalidad del capital no cesa de aplastarnos en cada espacio de nuestra reproducción social, el antagonismo prevaleciente entre necesidades humanas y reproducción mercantil se profundiza, establece formas particularmente violentas y por eso imprescindible reforzar nuestros lazos de comunicación, de conocernos y reconocernos en el trayecto y repensar las formas en que llevamos adelante el conflicto, es por esto que también saludamos a los compas que se dieron cita al encuentro y apostamos por afirmar la guerra de clases, el conflicto contra el estado y el capital, ante la movilización de los apéndices de izquierda del capital partidos, sindicatos, ong´s y todo el discurso de la social democracia, el ciudadanismo o la autogestión de la propia miseria que con ropajes radicales nos arrastra hacia nuevas derrotas. ¡Que la lucha sea aprendizaje común, afirmando subjetividades plenas, antagónicas, comunidades de lucha en conflicto con lo existente! ¡Que viva la Anarquía!

I

La perspectiva de la autonomía aparece hoy día como moneda de uso corriente en el lenguaje y el imaginario de subjetividades que desenvuelven las más diversas prácticas, invocado por la generalidad de esa abstracción denominada movimientos sociales. La perspectiva de autonomía y su apropiación por múltiples procesos a menudo contrapuestos, aparece emparentada con otras nociones como la horizontalidad, autogestión, asambleismo, auto-planeación, democracia directa, etc.

Seria vano el propósito de enumerar y hacer una labor descriptiva de cada uno de los procesos que se reivindican de la perspectiva de la autonomía, no dejaríamos de omitir particularidades más o menos irrelevantes entre cada una de estas “subjetividades” y dejamos esta tarea a la intelectualidad de izquierda, que desespera por arrojar la última categoría, la ultima radiografía descriptiva del “movimiento social, consideramos más pertinente señalar algunos de sus rasgos comunes, sus puntos de encuentro, algunas líneas de correspondencia, para lo que contrastamos la propia experiencia, lo que estos procesos dicen de sí mismos y lo que sus autoproclamados portavoces y teóricos dicen de ellos.

Reiteramos que el objetivo que perseguimos no es por supuesto señalar lo que sí es y lo que no es autónomo, no nos interesa arrojar una nueva definición de la autonomía, nos consideramos incompetentes, no competimos con otros grupúsculos autoerigidos en representantes, en voceros de las subjetividades, en “teóricos”, y que lo único que quieren es dirigirlas al tiempo que facilitan su proceso de recuperación por la izquierda del capital, asimilándolas al culto movimentista, democrático, ciudadano, progresista. Es cierto cuando algunos compas señalan que “es muy fácil criticar desde fuera y a la distancia de algún proceso”, pero esta es una tesis incompleta que tiene su contraparte en el hacer por hacer, en el voluntarismo, que adquiere la forma del asistencialismo, la autogestión de la propia miseria y la coexistencia pacífica con el estado y el capital. Apostamos entonces por restablecer la unidad dialéctica entre teoría y práctica, romper la separación artificial de estas por la ideología del activismo, o el teoricismo, buscando concretar praxis revolucionaria.

 Es solamente porque participamos de este movimiento histórico de negación, que insistimos en arrojar elementos para la reflexión colectiva, sin la soberbia de creer que entre nuestros compañeros no existe tal, asumiendo la cómoda tarea de educadores, o “críticos desde fuera”, porque mientras no afilamos las armas de la crítica, tanto como la critica con las armas, la izquierda del capital continua movilizándose con todos sus recursos, para recuperar nuestros procesos, cuando no se da paso a su destrucción directa desde la violencia de estado. Está claro que no hay nada más que esperar de este mundo tal y como esta, sino apresurarnos a su destrucción, en tanto tarea histórica que no se asienta en un mecanicismo, voluntarismo, o una tesis cuasi-metafísica de invocar a la Revolución, sino en una materialidad real, relaciones sociales concretas, manifiestas en la contraposición entre necesidades humanas y reproducción mercantil.

II

Es en las proximidades del siglo XX y los albores del siglo XXI cuando cobra una significación relevante la perspectiva de la autonomía designando las más variadas prácticas y procesos de constitución de subjetividades que la asumen. Así un rasgo fundamental de la discursividad de la autonomía es el reclamo y la afirmación de “independencia política” frente a otra entidad externa, identificada esencialmente en la constitución de estructuras organizativas que se distingan frente a la institucionalidad hegemónica, es decir del estado. Esta reivindicación de “independencia política” con que se identifica y reduce la noción de autonomía, es acompañada por estructuras formales que posibilitan el ejercicio de facto de una práctica determinada, así se establece la reivindicación de la asamblea, como máxima estructura de decisión, y se complementa con los llamados por la horizontalidad, ejercer la democracia directa, etc. Se establece así un fetichismo por la forma, desplazando la cuestión de fondo, el contenido.

Así aparecen la autonomía invocada por instituciones estatales descentralizadas (como el caso de la UNAM), organismos no gubernamentales, movimientos ciudadanos, asociaciones civiles, que no se plantean sino la reivindicación de derechos y el reconocimiento del estado como interlocutor válido para resolver las propias contradicciones que engendra, por tanto apelan por la constitución de los canales civiles de participación política regidos por el estado, donde la ciudadanía, en tanto comunidad política del capital, con plena independencia constituirá una suerte de centinela, de vigilancia del buen funcionamiento de las estructuras de participación. No es este el espacio para desarrollar el porqué estas formas “autónomas”, el conjunto de prácticas, de discursos (el tiempo de la sociedad civil, ciudadanismo) y de sujetos que les defienden y les llevan adelante, representan una ofensiva articulada del capital contra la lucha autónoma del proletariado, que se suman a la tarea recuperadora que ayer y aun hoy siguen llevando los partidos, sindicatos y en general la estrategia del frente popular, sintetizando el corolario de la utopía democrática del capital y que el movimiento de negación efectiva de la sociedad mercantil generalizada tendrá que destruir en su trayecto.

 

Por otro lado identificamos la articulación de subjetividades que advierten practicas tendientes a contraponerse en los hechos a la lógica de reproducción mercantil, como una necesidad imperiosa para afirmar su propia supervivencia y defender las propias necesidades inmediatas, conformando en su desenvolvimiento estructuras, herramientas, mecanismos y medios que potencialmente constituyen un desafío al propio estado en tanto que rompen con las “formas de participación” que este les asigna, como comunidad política del capital, es decir como ciudadanos. Así se practica el boicot, el sabotaje, la expropiación, la ocupación de tierras, etc., al tiempo que se conforman asambleas, consejos y en general espacios que desplazan los canales de participación que asigna el estado. En este terreno encontramos los procesos que se denominan: comunitarios, en suma la construcción discursiva de las otras formas de hacer política, del “hacer desde abajo”, una vez más el fetichismo de la forma, separada del contenido.

Pero pasar por alto la unidad dialéctica que se establece entre forma y fondo, al separar forzadamente estas instancias se vacía por completo la propia potencialidad antagónica de dichas subjetividades. Todo se resume a un culto por la forma, que arroja en el mismo saco a los movimientos que impulsan sectores de la pequeña burguesía que ve en peligro su sagrada propiedad, ante el asedio de formas “ilegales” de asiento del capital de procedencia “ilícita”, para lo cual moviliza sectores proletarios, aprovechándose de sus necesidades para conformar las denominadas autodefensas armadas “comunitarias” (como el caso de ganaderos y grandes propietarios en Michoacán); junto con los procesos en que los proletarios asumen por su propia experiencia la necesidad de armarse para defenderse de guardias blancas y paramilitares al servicio de los intereses del capital(sin hacer la ridícula distinción que usa el izquierdismo entre nacional y extranjero), que busca nuevas formas de intervenir en los espacios comunes.

Estas subjetividades, como materialización de la continuidad del combate de clase de ayer en el devenir histórico, son tendientes a asumir espontáneamente la conciencia de que su propia existencia esta contrapuesta a las necesidades de la mercancía, y que es vital llevar la guerra hasta sus últimas consecuencias contra esta, hasta la total destrucción del estado y el capital, dotándose de sus propios medios, mecanismos afirmando sus propios intereses autónomos de clase, pero dichos procesos quedan desarmados de su propia memoria y de su propio reconocimiento y afirmación con el pasado, sucumbiendo ante los discursos recuperadores de la izquierda del capital.

III

Como bien dicen algunos compañeros es propio del tiempo en que los violentos tienen la razón que el enemigo asume el lenguaje y se apropia del discurso de las subjetividades desafiantes al actual orden de las cosas, para mejor boicotearles. Actualmente prevalece la tendencia entre un sector de la intelectualidad de la izquierda del capital, por desarrollar “estudios” y teorizaciones autoerigiéndose discretamente como representantes, voceros, teóricos de dichos movimientos, ofreciendo un servicio por demás necesario para el capital, para reconducir estos potenciales movimientos de ruptura, en dóciles movimientos indígenas, ciudadanos, de indignados, estudiantiles, improvisando categorías, conceptos, que posibilitan la separación, que buscan afirmar y encerrar dichos procesos en las esferas y los roles que les asignan las comunidades ficticias del capital (trabajadores, estudiantes, indígenas, mujeres) todo en un bonito embace en el que antepone un culto a la diversidad, a la tolerancia y a la jodida normalidad democrática.

Se intenta borrar, separar forzadamente la continuidad histórica del combate de un sector de la humanidad, por imponer las necesidades humanas por sobre las de la mercancía, la memoria de lucha se diluye, así se hace creer que no tienen nada que ver las huelgas insurreccionales de los obreros, el sabotaje, la destrucción de maquinas, los incendios que provocaban los motines campesinos e indígenas que concluían con el ajusticiamiento de los catrines, el homicidio y el robo que perpetraban los anarquistas de principios de siglo y aun hoy, desafiando la sucia moral burguesa,  la conformación de los consejos obreros y campesinos, la asamblea general, las huelgas salvajes, la lucha que desborda partidos y sindicatos, la insurrección generalizada en el tiempo y el espacio y que advierten a cada instante el antagonismo con esta sociedad putrefacta, no, para estos modernos, no existe tal vinculo, se hace una tabla raza con ese pasado, es el tiempo de la democracia, y de los nuevos actores políticos.

IV

Va quedando un poco más claro cuál es la autonomía que mostros afirmamos, la autonomía en tanto tendencia actuante, como proyección de las subjetividades que en la propia practica que desenvuelven generan espontáneamente formas de lucha que corresponden con su propia esencia antagónica al estado y el capital, estructuras desde las cuales desenvuelven el conflicto.

La autonomía como tendencia emergente en momentos de agudización de la lucha de clases, que aparece en el terreno de lucha engendrada por la propias contradicciones que se desprenden del conflicto, que plantea como imperativo al proletariado por constituirse como fuerza autónoma actuando directamente en contra y por fuera de las estructuras del capital.

Así, es por la propia experiencia de la lucha y no por las ideas que unos genios depositan en el movimiento que se constituyen las estructuras de organización autónomas como lo demuestra la propia memoria histórica de la lucha de clases: consejos obreros, asambleas, huelga, boicot, sabotaje, y todo el arsenal teórico-práctico que nos han legado. No se trata de una simplificación mecanicista cuando afirmamos, que es producto de las propias contradicciones y la relación dialéctica que se establece entre las subjetividades actuantes con la totalidad concreta, que el proletariado tiende a desenvolver espontáneamente una práctica que apela su propia condición antagónica al capital, posibilitando el ejercicio de una plenitud de subjetivaen la lucha autónoma.

Es esta la autonomía que nosotros afirmamos, la unidad dialéctica que se establece entre forma y fondo, la teoría y práctica de negación de la totalidad del capital, de su lógica de reproducción social, autonomía que aparece como una tendencia en el tiempo y el espacio entre una subjetividad actuante y en guerra con la totalidad asfixiante del capital.

¡Por la auto-organización de la clase en lucha!

¡Por la autonomía de la clase, de frente y contra de las estructuras del Estado-Capital!

¡Por la apropiación de la vida humana!

¡Por el Comunismo y la Anarquía!

Verano 2014

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