México: Rabia y amor

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RABIA Y AMOR

 

Alberto Híjar Serrano

 

Asombró Michael Hardt al hablar del amor en el coloquio sobre la VI Declaración de la Selva Lacandona de 2005. Tuvo que explicar el sentido erótico radical y revolucionario en el sentido del Comandante Guevara al convocar a sus hijos a indignarse por los agravios a los demás para luchar por el bien de todos. Hay en esto una dimensión estética descrita por Marcuse como dialéctica entre la práctica con la reproducción de la humanidad plena, esto es, sin instrumentaciones mercantiles, sin competitividad tan cara al peñanietismo. Sobre estas bases, hay que valorar la enorme marcha del miércoles 22 de octubre partiendo en dos la capital de México y emulada por marchas en los estados de la República, en Europa, en Estados Unidos, Sudamérica y Oriente. Cinco horas de contingentes variados duró con los coreos de consignas, mantas y cartulinas donde se precisa: Todos somos Ayotzinapa; Vivos se los llevaron, vivos los queremos; No somos todos nos faltan 43, la cuenta del 1 al 43 terminada con el grito de ¡justicia!, sin que faltaran las porras de cada escuela con algún toque de humor escaso ante la tragedia para señalar asombros como ¡quien lo diría, Contaduría!. Amorosa digna rabia en acción.

Gran sorpresa dieron las escuelas de arte, aquellas que parecieron no saber qué hacer cuando el 132 y el repudio al Presidente y a las televisoras más poderosas. Signo de práctica autonómica de la buena, es la exigencia de los politécnicos para que Canal 11 transmita el dialogo con la SEP y la toma de TV UNAM para dar voz a los de Ayotzinapa. No basta con repudiar a Televisa y TV Azteca, hay que liberar a las radios y televisoras de la educación superior hasta que incluyan las necesidades y demandas de estudiantes, profesores, investigadores y trabajadores administrativos. Lo que ignoran los sindicatos corruptos y las representaciones espurias, lo ha logrado efímeramente el movimiento por los 43 de Ayotzinapa.

A la altura del fin de la Alameda Central, un contingente se desvió y ocupó la explanada al frente del Palacio de Bellas Artes. Sus cantos, tambores, danzas y puños en alto a un llamado organizado, hicieron que se llenara el lugar de disciplinado público sentado en el suelo para permitir el goce de todos. Alguien trepó a uno de los pegasos monumentales y al llamado cortés de otro, rápido descendió. Se construyó así un espacio público con una gran manta de fondo exigiendo la renuncia de Peña Nieto. Organizado y preciso, el duelo incluyó canciones acompañadas por palmeos acompasados orientados por una joven con megáfono. “El mundo es un escenario” afirma una de las dos canciones originales. Los estudiantes de danza se movían como perseguidos, paraban, seguían, formaban un circulo, señalaban a los que seguían en el espacio donde acababa la concentración impedida por las jardineras, ahí donde un pequeño grupo de unas diez personas levantó cartulinas para poner en alto a la institución de élite donde trabajan: Colegio Alemán.

La descubierta de la Escuela Nacional de Antropología e Historia marchó desnuda pese al aire fresco. Nada más elocuente que el biopoder juvenil en marcha y frente a los aplausos respetuosos de quienes entendieron la raíz de la tragedia, son intolerables para los bien trajeados y encorbatados los cuerpos juveniles, sus cabelleras, sus tatuajes, su desenfado. Dentro del Palacio de Bellas Artes se había conmemorado con una mesa redonda y la actuación de un coro, el aniversario del primer compositor mexicano importante del siglo XVII. El público fue sacado por una puerta lateral y la puerta central sólo fue traspuesta por Lorena Díaz Núñez, flautista connotada organizadora de grupos musicales y de trabajos del centro de investigación del que fuera directora. Es tanatóloga y sabe curar el dolor y los duelos. Ella, yo, Francisco Illescas de Barro Rojo, fuimos de los pocos investigadores del INBA en la magna marcha. ¿Dónde y como investigan los miembros de seminarios de arte contemporáneo, de teorías novedosas, de crítica y hermenéutica? Las escuelas de arte, por lo visto, son otra cosa desde el 132. Ya entonces, un coro de la Escuela Superior de Música sorprendió cantando Frente a frente, la obra de Silvestre Revueltas con el nombre de la revista de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios de hace 80 años, cuando hubo que combatir al nazismo y al fascismo, fomentar la tendencia popular del gobierno de Cárdenas y defender a la Republica Española, esa añorada institución que ahora ha sido recordada con gritos de repudio contra la monarquía en la entrega de los premios Príncipe de Asturias. Ahí, la reina Letizia con zeta para el ceceo que la distinga de otras jaliscienses, aunque sea suficiente para esto su estéril vida de callada e inexpresiva acompañante decorativa.

En el Zócalo y de pronto el Himno Nacional perfectamente cantado y acompañado por excelentes músicos, ante el estremecimiento de la multitud vuelta sociedad política ante el ejemplo de concertación ensayada y organizada. Por ahí, tres y sólo tres mantas con Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, los más famosos egresados de Ayotzinapa. Lucio en la manta de Izquierda Democrática Popular fundada por ex militantes del PROCUP-PDLP con la primera dirección a mi cargo y los relevos que han impedido las reelecciones. Genaro con la frase emblemática de la Escuela Normal Rural agraviada: “Ayotzinapa, cuna de la conciencia social” y Lucio con el letrero “hay memoria”. Saludadas a su paso, incluso con gestos militares, las mantas sirvieron de emblema para quienes se fotografiaron con ellas, incluyendo una señora en silla de ruedas. Enormes fueron otras mantas, efectivas las letras portadas por una descubierta para formar la frase “Estado terrorista”. Alguien llevaba un artefacto con 43 palomas de papel y entre los contingentes inusitados, el de Tepito y el de MORENA como pequeño grupo que descubre la solidaridad necesaria. Conmueven las marchas y plantones en el extranjero y por su calidad estética, la coreografía en Lima de 43 descamisados que gritaron los nombres de los desaparecidos. Gabriel Macotela los hizo presentes dibujando rostros sobre la marcha. La clausura del Festival de Cine de Morelia con la premiaciones acostumbradas, fue un desfile de actores, directores y actrices, clamando por la presentación de los 43 y condenando al gobierno.

Todo por amor de encuentro entre los especialistas productores de conocimientos y sentimientos incluyendo posgraduados de instituciones como el CINVESTAV del Instituto Politécnico Nacional, hermanados con las organizaciones de abajo y a la izquierda que construyen respeto y solidaridades en el mundo entero harto de desamor a la humanidad y al planeta. Crece el amor contestatario y se orienta como erotismo económico-político con las tomas de supermercados, los cierres de carreteras, las pintas repudiantes. Lo importante es la proliferación de la amorosa rabia.

27 octubre 2014

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