México: AYOMEH (tortugas) / CUENTO SOBRE AYOTZINAPA

Saludos compañeros, les comparto un breve cuento que acabo de escribir sobre el crimen de estado de Ayotzinapa, tiene la finalidad de conservar la memoria histórica y aclarar un poco las causas políticas y el contexto social del conflicto, relaciono la actividad de los compañeros normalistas con el simbolismo de los maestros prehispánicos llamados tlamatinimes y con la imagen mítica de las tortugas en los códices mexicas y mayas, espero les guste y sirva para recordar.
¡Viva el EZLN!
Les envío el cuento en archivo adjunto o pueden leerlo en el link de mi blog que pongo a continuación.
Les agradeceré mucho si pueden compartirlo, no es necesario que citen fuente o esas cosas, el texto es de todos.
Salud, Amor y Anarquía.

CUENTO SOBRE AYOTZINAPA: AYOMEH (tortugas)

Con profundo respeto a los compañeros normalistas caídos y desaparecidos, y a todos aquellos que siguen luchando por encontrarlos.

(Primer día de clases de la generación 2014-2019 de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa Gro.)

– ¡Es más grande de lo que me acordaba! ¡Aquí cabe todo el centro del pueblo y hasta sobra! Ni en la fiesta de mi pueblo hay tanta gente…


– Estoy bien lejos de la casa y el pasaje cuesta setecientos pesos. Son ocho horas y setecientos pesos. Así, solamente voy a poder ir hasta noviembre.

– ¿Qué estará haciendo Mamá? Aunque se estuvo aguantando cuando me dio la bendición me di cuenta que lloraba pa’ dentro, así, sin lágrimas y con el sentimiento cortado nada más por los suspiros, como cuando velamos a mi hermano Jorge. Lo mataron en el camino así nada más. Desde que él se murió anda muy triste, pero le dije a José que no deje de ir a verla todos los días. Ella bien sabe que me vine acá para estar mejor, cuando regrese todos vamos a estar mejor…

– ¡Está chingón! Va a estar bien bueno vivir aquí. Entrar a las clases, y después en la tarde, hacer lo que quiera. Jugar fucho, tocar la guitarra, echar relajo con los compas, ir a Chilpancingo o a Tixtla. Sí… Y salir de comisión a otros lados como me contaron que se hace. Lo único que voy a extrañar es a la Rocío, pero en cuanto pueda voy a verla. ¡Al rato

le escribo una carta!…

– ¡Cuánta raza! ¿Con quiénes me irá a tocar en el dormitorio? Ya tengo harta hambre. ¿A qué hora dijeron que daban de comer?…

Bienvenidos compañeros y disculpen que hayamos empezado un poco más tarde esta asamblea de bienvenida. Me llamo Luís y soy el encargado de asuntos académicos. Hoy empieza para ustedes una nueva etapa en su vida que si quieren la va a cambiar para siempre. Como les dijeron en la semana de inducción, ser alumno de la Normal Isidro Burgos es una gran responsabilidad. Ser maestro rural es muy importante porque como ustedes han visto en sus pueblos y comunidades, a nadie, más que a nosotros, nos importa la educación y el bienestar de nuestra gente. En nuestros pueblos no solamente falta educación, tampoco hay trabajo ni qué comer. Y si antes, por lo menos, se podía sobrevivir mal comiendo, ahora, por como está el país con el narco ya ni siquiera se puede vivir en la tierra de uno. Pero con la educación se puede empezar a cambiar las cosas, porque la educación hace que no engañen más a nuestra gente, que conozcan sus derechos, y sepan además, todo lo que son capaces de hacer…

La labor de un maestro es muy importante porque consiste en descubrir el rostro y el corazón de las personas. Enseñarles a ellas mismas su propio valor. ¿Han escuchado hablar de los maestros aztecas? Los que se llamaban tlamatinimes. Eran unos sabios que le enseñaban a los demás cosas, pero sobre todo, a ser alguien. Como si los pulieran como a espejos o los tallaran como madera, les enseñaban a tener un rostro y a sentirse orgullosos y dignos de él, y a actuar con corazón, o sea, con valor y principios, sabiendo que los demás tienen un corazón valioso y un rostro digno que respetar. Hoy las personas, sobre todo los pobres que somos casi todos en el país, somos nadie para los poderosos y para los ricos que son los dueños de todo. Ellos quieren que nos veamos a nosotros mismos y nos tratemos entre nosotros como si no tuviermos rostros ni corazones. Ya sea en una fábrica, en una oficina de gobierno o en un cártel de la droga los pobres, nosotros, somos nadie, no valemos, no contamos

Nosotros somos nadie para ellos y para la mayoría de la gente. Y cuando llegamos ser algo sólo somos una molestia: “los pinches revoltosos”. Tan somos nadie que el año pasado que mataron a nuestros compañeros José Alexis Herrera y Gabriel Echeverría, nadie dijo nada. Y los periódicos y noticieros que daban la noticia ni sus nombre mencionaban, sólo decían “los normalistas” como si eso explicara quiénes eran y por qué los mataron. A nuestros compañeros los mataron los policías de Guerrero cobardemente a balazos en la carretera a Acapulco, ninguno de nosotros llevaba armas y ellos dicen que dispararon al aire, pero la verdad es que mataron a nuestros compañeros. Lo único que pedíamos era presupuesto para sostener la escuela que se encuentra abandonada por el gobierno como ustedes se han podido dar cuenta. Y cuando ya somos maestros es peor, la gente y los medios de comunicación dicen que somos delicuentes. Y todo eso, porque nada más se fijan en nuestras manifestaciones y en cómo nos defendemos, pero nunca se toman la molestia en informar por qué nos manifestamos o entender de qué nos defendemos.

Nos manifestamos y peleamos por defender las normales rurales, por tener una vida digna, porque queremos tener un trabajo que nos permita vivir no sobrevivir. Porque no queremos estar condenados a la miseria del hambre, la enfermedad y la muerte nada más porque nacimos en el campo mexicano, en el que desde hace mucho ya no se puede vivir siendo campesino, porque en el campo o te vas a Estados Unidos o te metes al narco de carne de cañón. Y porque además, queremos que ese trabajo de maestro les sirva a nuestras comunidades, a nuestros pueblos. Hoy, como desde hace ya muchos años, quieren desaparecer nuestras escuelas porque se busca una educación que sea un negocio o sirva a quienes hacen negocios, no a la gente. Por eso quieren convertir las normales en tecnológicos o de plano cerrarlas, como si ya no hicieran falta maestros. Eso fue lo que pasó el año 2000 con la Normal de El Mexe en Hidalgo, que fue tomada por policías y donde detuvieron a casi doscientos compañeros y aseguran varias compañeras haber sido violadas.  El gobierno dice que no hacen falta más maestros y quieren que los que haya sean como contratistas o capataces que enseñan a obedecer como quien enseña a un animalito a ser manzo con quien viene a matarlo para comércelo, porque eso es lo que quieren hacer con nuestra gente, enseñarlos a obedecer y a servir sin quejarse, incluso a quien viene a llevarse lo poco que les queda, con sus negocios y sus fábricas en las que nos quieren poner a trabajar a todos como esclavos sólo para hacer más ricos a los ricos. Y si otros pueden planear y ejercer así la educación, sin escrúpulos, nosotros no podemos. No podemos porque a quienes se les va a preparar para ir al matadero es a nuestros padres, a nuestros tíos, primos y hermanos, a nuestros hijos y a sus hijos, a nostros mismos. Si los políticos aprueban esas leyes y profesionistas desempleados, por la necesidad, son capaces de enseñar lo que sea, nosotros, ni queremos ni podemos hacerlo.

Para eso vienen ustedes aquí, a formarse un rostro y un corazón para luchar y para servir a su gente: para hacerse maestros rurales.

(Diario de Julio César)

En la tarde, cuando los compañeros nos explicaban qué significa el escudo de la escuela, nos decían que debajo de un libro abierto de color azul hay una tortuga porque “Ayotzinapa”, que es el nombre del lugar donde está la Normal, en nahuatl significa río de tortugas. Y la tortuga, que en los mitos antiguos representa a la primera y más antigüa tierra, la abuela, en nuestro escudo es el campo que sostiene al conocimiento, que es como el agua de un río que en los cerros se da a todos sin distinción para que los animales y las plantas puedan vivir y crecer.

Marco que es de Tixtla, muy cerca de la Normal, dijo que en su pueblo tortuga se dice ayotl, tortugas ayomeh y cuando son muchas ayoyomeh. Y que calabaza se dice igual, por eso “Ayotzinapa” puede significar río de las tortugas o de las calabazas.

Entonces el compañero Carlos al que le gustan mucho las culturas indígenas dijo que él tenía una teoría desde que llegó a la Normal y vio el escudo. Nos dijo que en los códices había algo extraño con las tortugas, porque parece que hace mucho tiempo en las primeras cuentas caléndaricas la tortuga era el símbolo de un día y que después dejó de usarse. Él cree que porque en otros tiempos quizá se necesitaba repesentar algo que después dejó de ser necesario representar. Entonces empezó a explicarnos su idea recordando una historia que en su pueblo cuentan los abuelos, según la cual, hay cuatro tortugas de diferentes colores en el cielo, en el norte una negra, en el sur otra azul, en el oeste una blanca y en el este una roja, y que una vez, cada una llovió durante cuatro días hasta que las aguas cubrieron la tierra.

Después nos dijo que un códice mexica que está en Bologna, en la parte de atrás tiene cuentas calendáricas donde aparece el símbolo de la tortuga; y en la cuenta calendárica maya de la Crónica Franciscana de Guatemala, había algo muy raro, porque todos los calendarios indígenas desde el norte de México a los países de Centroamérica tienen las mismas cuentas y símbolos, con excepción de esa, en la que el día nueve de la veintena -el mes indígena- que normalmente es agua en esa cuenta es sutituida por lluvia, y el día diecinueve que normalmente es lluvia es sustituida por tortuga. Y además, que las palabras con las que se refieren a ese día diecinueve varios pueblos mayas significan también TORMENTA, TRUENO o RELÁMPAGO. Así lo puso en el pizarrón: tzeltal-cahogh, cakchiquel-caok, Yucatán-cauac, pakonchí-cahok.

Así que la tortuga simboliza el agua en forma de tormenta. Por eso, en muchos códices cuando se representa la lluvia, con el dibujo del agua cayendo caen del cielo también tortugas como sus avisadores o mensajeros. Y también nos decía que como el caparazón de la tortuga es un tambor natural que se tocaba con cuernos de venado, en los códices respresenta al gran tambor de la naturaleza, al trueno: el tambor del cielo. Los de Ayotzinapa somos como truenos en el cielo, dijo entonces. Cada dos o tres generaciones avisamos de la tormenta como si fueramos relámpagos en el cielo oscuro de la historia mexicana. Rompemos el olvido y el silencio al que son condenados los más pobres cuyos murmullos se acumulan durante años en el cielo como nubes cargadas de llanto, que cuando aparecen son apenas unos remolinos de susurros cuyo sonido se pierde en los rincones más ignorados del país, hasta que son tantos los murmullos y lamentos en la oscuridad que no se pueden acallar más y estallán como una tormenta haciendo de la noche aparentemente tranquila un breve amanecer que muestra las ruinas, el dolor y la muerte. Y como una tormenta también, buscamos seguir irrigando el campo mexicano, a las ciudades, al país entero que se seca triste como una milpa abandonada mientras la gente tiene hambre y sed.

(Titulares de periódicos del mes de septiembre)

POLICÍAS BALACEAN AUTOBUSES EN IGUALA GUERRERO Y DEJAN 5 MUERTOS, 2 DEL EQUIPO DE TERCERA DIVISIÓN LOS AVISPONES, UN TRANSÚNTE Y 2 NORMALISTAS.

DESAPARECEN 43 NORMALISTAS, SON ENTREGADOS POR LA POLICÍA MUNICIPAL AL NARCOTRÁFICO.

EN LA BALACERA DEL 26 DE SEPTIEMBRE MURIERON DOS NORMALISTAS, A UNO DE ELLOS LE ARRANCARON VIVO EL ROSTRO, Y OTRO MÁS QUEDÓ EN ESTADO DE COMA.

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